Entre la docencia y mi profesión.
Soy Ingeniero Bioquímico egresado del Instituto Tecnológico de Villahermosa en el año 1981, por tanto no tengo el perfil para la docencia, más sin embargo trabajo como docente en el CBTis No. 93 en la ciudad de Cárdenas, Tabasco. Quiero comentarles que desde la secundaria tuve algún roce con esta noble actividad, ya que manifestaba alguna facilidad para explicarle a algún compañero los temas que no habían entendido y que yo si había comprendido, especialmente en la asignatura de Química que era una de las que más me gustaba en ese tiempo.
Mientras estudiaba la carrera me desempeñaba como auxiliar administrativo, primero en una farmacia y luego en una dependencia pública, los ingresos obtenidos me alcanzaban bien para cubrir mis necesidades personales.
Terminando la carrera, aun sin titularme, aspiraba a un mejor trabajo con mayor remuneración, confieso que la primera oportunidad de trabajo que se me presentó fue, precisamente en el CBTis 93 para cubrir a un profesor que había renunciado (o lo habían renunciado). Después de la entrevista correspondiente fui aceptado sin tantas complicaciones para desempeñarme como docente para las asignaturas de Química y Análisis Químico. Aun recuerdo mi primer día con mis grupos, me presenté con muchas ganas, entusiasmo y haciendo mi trabajo con pasión, lo que provocó desconcierto en mis alumnos, luego me comentaron que no habían trabajado con esa intensidad con su maestro anterior, pero que también se sentían motivados y entusiasmados, lo cual a mi también me desconcertó y me hizo sentirme bien para continuar con ese entusiasmo con el que inicié.
Ser docente, como dije con anterioridad, es una actividad noble y para mi también apasionante, pero a la vez delicada. Delicada porque, a veces sin darse cuenta puede uno impactar de manera negativa en la vida de nuestros alumnos con las actitudes que pueda adoptar con ellos. Pero también se puede impactar de manera positiva, es precisamente aquí en donde tengo los motivos de satisfacción cuando con el correr del tiempo me encuentro con mis alumnos y me manifiestan palabras de gratitud por haber sido parte importante en su proceso de formación, o de insatisfacción cuando siento que pude haber hecho más por algún alumno.
Ser docente en la educación media superior ha significado para mi también un proceso de crecimiento como persona y como ser humano, con humildad reconozco que también he aprendido de mis alumnos y por lo mismo he ido modificando ciertas actitudes que me hacen más humano, entender que en la persona de cada uno de mis alumnos también hay un ser humano con muchos problemas, que sufre y que a veces grita en silencio pidiendo algún apoyo para salir adelante.
También con humildad reconozco que aun me falta mucho por aprender, que hay muchas cosas que tengo que cambiar o ajustar y que tengo que aprovechar las oportunidades que vayan saliendo al paso, como es el caso de esta especialidad, para poder lograrlo.

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